Vacaciones en Barcelona II

La experiencia inolvidable con una travesti en Barcelona

Por la mañana bajé pronto a desayunar para recuperar energías. Quería estar preparado para el nuevo día… Estaba impaciente i no precisamente por el tour turístico que teniamos preparado.

Una contratiempo inesperado

En seguida me dirigí a la salida del hotel donde nos debia esta esperando Dara, pero no logre verla por ningún lado. Fue entonces cuando me fije en una figura femenina que parecía esta esperando a alguien justo en esa zona. A pesar de que yo estaba buscando con la mirada a Dara, no pude dejar de fijarme en esa figura. Tenia un cuerpo espectacular, una larga melena morena y era realmente guapa. Entonces e fije que estaba justo delante de nuestro autobus y que de echo nos estaba esperando a mi y a mi grupo.

Cuando todo mi grupo estaba delante del autobús la que seria nuestra nueva guía dijo:

–Hola, soy Jakeline, yo seré hoy vuestra guía. Lamentablemente Dara ha tenido que salir de viaje por una cuestión familiar.

Jackeline la nueva guía

Mi atención de repente se haví centrado en ella. Si Dara ya era una belleza Jakeline era igualmente espectacular. Y algo en el timbre de su voz me hozo sospechar que ella también era una travesti. Yo no podia dejar de mirarla, estaba radiante y en un momento que nadie nos veía me hacerque a ella para presentarme.

¡Hola! –Dijo ella–. –Dara ya me ha hablado de ti y muy bien por cierto. Me ha pedido que me excuse contigo y que me ocupe yo de ti personalmete. Así que si te parece bien, esta noche te invitaré yo a cenar.

Yo, por supuesto, dije que encantado. Se presentaba interesante el día. No solo no se había truncado mis expectativas sino que habían incluso mejorado.

Ese día tocó la visita al barrio gótico y después de comer, por la tarde hicimos un tour por la Barceloneta. Yo aproveche cualquier ocasión para acercarme a Jackeline a hablar con ella y is cogiendo confianza.  Ese día terminábamos un poco antes e incluso la cena en el hotel la servían antes para que la gente estuviera descansada para el día siguiente que era un tour a pie bastante largo. Igual que el día anterior aproveché para ducharme y cambiarme y después bajé en busca de Jackeline que me esperaba en la puerta.

Una cena en su casa

Caminamos hasta un parking donde montamos en su coche y nos dirigíamos a lo que me contó que era su piso. Al poco rato estábamos en su casa sentado en el sofá charlando y riendo. No sé si seria por lo que Dara le había contado o simplemente porque había feeling entre nosotros, pero enseguida note que ella se sentía atraída por mi. Yo yo por mi parte estaba impaciente por pasar a la acción. Así que en cuanto tube ocasión, me lancé a besarla y tocarla. Ella me siguió el juego un momento pero luego me apartó.

–Espera, primero tenemos que cenar. Te he preparado una cosa.

–Ah, claro, pero pensé que me ibas a dar a comer otra –dije señalando a su polla.

–Todo a su tiempo –contestó señalándome el paso a un salón en el que estaba ya dispuesta la mesa.

Me senté y fue a cambiarse a su dormitorio. Apareció con un vestido largo azul muy escotado que le dejaba una pierna al aire y el pelo recogido. Iba calzada sobre unos stiletto preciosos y muy altos. Traía una lasagna vegetal, receta de su madre, me dijo, que estaba buenísima. Estuvimos deleitándonos con la cena mientras hablavamos animadamente, gracias en parte al vino  que paraba de bajar.

Un baile después de la cena

cuando terminamos la cena, puso en un equipo una música suave y me ofreció la mano para que bailara con ella. Me levanté, la cogí de la cintura y estuvimos un rato bailando muy abrazados y besándonos hasta que la temperatura comenzó a subir y ya mis manos se pasaban por todo su cuerpo. Ella hacía lo mismo pero se detenía sobre todo en mi culo, el cual manoseaba a placer.

Con las manos bajé los tirantes de su vestido el cual cayó al suelo dejando su pecho a mi vista. Me incliné y comencé a besarle el cuello y fui bajando a sus tetas, las cuales saboreé durante un buen rato. Su aroma era embriagador e invitaba a besarla por todo el cuerpo, así que bajé hasta llegar a su vientre. La aparté el tanga y saltó su polla que estaba ya despierta.

Sin esperar más me la metí en la boca saboreándola. Su sabor era muy adictivo, os lo puedo asegurar, ya que me deleitaba recorriendo con mi lengua arriba y abajo toda su longitud. Llegó el momento de comérsela de verdad y tratando de hacerlo como el día anterior con Dara intenté métemela entera en la boca. Me costó unas cuantas arcadas pero al final entró. Llevé mis manos a la espalda y con movimientos de cuello comencé a mamársela notando como su polla crecía aún más en mi boca.

Del baile a lo gemidos de placer

Los gemidos de Jackeline se incrementaban y ella se movía follándome en la boca hasta que estalló en mi garganta. Apenas pude saborear su semen ya que casi todo lo tragué, pero lo poco que probé era delicioso. Eché los ojos arriba y la pude ver completamente excitada, con los ojos cerrados y gimiendo.

En unos segundos se recuperó y me desvistió para ocuparse ella de mi pene. Se entretuvo también un rato en una mamada muy intensa pero antes de que yo me corriera se detuvo, me puso un condón y me ofreció su culo. La coloque sobre el sofá, a cuatro patas. Me puse tras ella y le metí despacio la polla.

Me iba dando indicaciones para que siguiera penetrándola hasta que mi polla entró totalmente. Comenzó a moverse poco a poco y la sujeté de la cintura para ser yo el que me moviera follándola muy suavemente. Me agaché a tocarla las tetas mientras la clavaba cada vez más fuerte mi polla.

Estuvimos en esa posición un buen rato hasta que se sentó al borde del sofá dejándome su culo ofrecido. Me arrodillé en el suelo y le clavé la polla de nuevo. Apoyó sus piernas sobre mis hombros y en esa postura comencé a darle duro mientras, con mis manos, masajeaba sus senos.

Cada vez más cachondos hasta terminar

Jackeline me pedía cada vez más cachondo y a ella se la notaba muy excitada. Gemía como una autentica puta y a mí, ver como me pedía polla con esos gemidos y con los ojos de deseo que tenía, me estaba poniendo ya muy muy caliente. La avisé que me iba a correr y me hizo esperar un poco. Yo para forzar su orgasmo la sobé su polla y sus tetas al tiempo que la seguía dando envestidas con mi polla. Pero pasado unos minutos me fue inevitable el correrme. Ella al notar mi corrida comenzó a correrse sobre su pecho también.

Me dejé caer sobre ella que con sus piernas abrazaba mi tronco. Nos besamos un rato hasta que nos levantamos. Habíamos dejado todo hecho un desastre. La ayudé un poco a recoger las cosas y nos sentamos de nuevo en el sofá. Me sirvió un vino y mientras lo bebíamos estuvimos hablando tranquilamente. Fue una noche inolvidable, como la anterior con Dara.

Por desgracia mi viaje terminaba al día siguiente pero nunca olvidaré mis vacaciones en Barcelona…

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