Una experiencia inolvidable

Una visita a Lady Julia Trabestis Barcelona

He llegado a Lady Julia. No hay otro lugar en Barcelona para pasar un buen rato con una bella travesti. Ella me espera y estoy nervioso, pero esa emoción resulta estimulante y veo que crece a medida que el ascensor se aproxima a la puerta.

Entonces salgo al descansillo y de pronto, justo cuando el sonido de mis zapatos hace mella sobre el suelo, una puerta se abre. Tengo la certeza que me espera detrás de la hoja y estoy deseando verla. Entonces paso el umbral y la descubro refugiada en una sombra. Destella su mirada hermosa, sus ojos grandes que me penetran. Me coge de la mano y me besa.

Seda negra transparente

Lleva una blusa de seda negra transparente, abierta, y un tanga. Sus pechos rebosan de carne, se ciernen sobre el abismo del aire, caen, pero se sostienen firmes. Sus piernas son fuertes, elásticas y muy bellas. La deseo mucho, a pesar de su sorpresa, esa polla que refugia en el tanga y que estoy deseando ver.

Me lleva a su cuarto y me pide que me desnude y que espere. Me quito todo, pero dejo la chaqueta del traje. Pienso que eso la estimulará, como una imagen erótica mía que contemplo en el espejo. Al poco oigo sus tacones pisando con seguridad. Es la reina de la casa, mi reina. Entra y me mira, sonríe y se acerca. Me rodea por la cintura y me besa.

Mis primeros suspiros

Luego toma mi polla y la rodea con sus dedos, suavemente y me acaricia provocando mis primeros suspiros. Yo la dejo y me abandono. Me quita la chaqueta besándome, rodeándome con su cuerpo, que gira en torno al mío. Es delicioso. Sé que bajo su tanga habita una polla gruesa que tiene dispuesta para mí.

Ahora me pide que me apoye en la pared con los brazos, que abra las piernas. Lo hago. Estoy de cara a esa pared y ella está detrás de mí contemplándome. Siento como se desnuda, pero no puedo verla.

Tiemblo como un niño

Oigo su ropa caer a algún lugar, es un sonido lento, suave, acolchado. Se acerca lentamente, mientras tiemblo como un niño. De pronto se apoya en mí. Noto sus pechos en mi espalda. Noto su polla en mi nalga. Nada hay más delicioso que ese contacto inmenso. Está erecta, gruesa. Me pide que me esté quieto. Lo estoy. Me acaricia y besa mi espalda.

Un escalofrío me sube desde lo más profundo. Sabe ponerme a cien. Es una experta que ha nacido para dar placer a los demás. Abre mis piernas y se cuela por debajo en cuclillas. Se mete entre ellas y coge mi polla. Se la lleva a la boca y traga. Me chupa los entresijos de mi sexo devorándolo. Lo hace con fuerza y con ritmo. Mi polla aumenta de grosor mientras ella la ensaliva y succiona. Está así algún tiempo. Me estoy deshaciendo. Quiero que me parta la nalga, quiero sentirme hundido por su espada penetrante, pero aún es pronto.

Me tumba en la cama

De pronto me lleva a la cama y me tumba. Luego se tumba encima de mí. Nuestras pollas están unidas, juntas, dándose calor. Nuestros labios se juntan, me abraza y me besa. Me gusta sentir el calor de su polla sobre la mía. Ella se mueve y provoca aún más excitación.

Luego se sienta sobre mí, me pide que la deje penetrarse con mi polla y la dejo. Lo hace y comienza a cabalgar lentamente. Se está deshaciendo. Noto el calor de su intestino, que crece con el movimiento. Sus ojos pierden las órbitas naturales y se quedan vacíos. Está deshaciéndose. Se lo merece, pienso para mis adentros.

Pregunta que si quiero que me folle

Después se tumba de nuevo y pregunta que si quiero que me folle. Lo estoy deseando hace mucho, le digo. Entonces abre mis piernas y me unta con vaselina. Veo su polla inmensa cerca de mí. Está erecta, llena de sangre que palpita.

Sus dedos acarician mi entrada y poco a poco mi culo se abre. Lo abre con sus dedos, me rodea el esfínter, lo tienta y lo palpa, mientras ella, con la otra mano, agita su miembro tieso. Está caliente como la arena de la playa y yo la quiero dentro de mí. No deseo otra cosa. Toma mis piernas y las alza, las pone sobre sus hombros, abre más el ángulo y se acerca caminando de rodillas.

La siento dentro de mi

Noto la punta de su polla delante justo de mi entrada. Algo líquido resbala por ella, noto que se dilata, que la permite entrar y ella comienza a empujar hacia mis adentros. Me dice que mire cómo se abre mi culo, busca mi carne interior para separarla con esa polla gruesa que ya no puedo ver pero que, sin embargo, siento. Me duele y me gusta al mismo tiempo. Se va abriendo paso en medio de esa oquedad magnífica que le presto mientras nuestros cuerpos se van juntando.

Me sigue doliendo, pero necesito ese dolor para que el placer se expanda. Es inmenso sentirlo. Me agrada, me vuelve loco. «Ya la tienes toda», -me dice- El dolor ha cedido. Noto la punta de su polla en algún recoveco de mi cuerpo que no domino. Respiro un poco y echo adelante mi culo para afianzar esa polla que es una quilla que me navega. La siento más y noto el glande sobre el colchón de mi pared intestinal.

Un poco más fuerte

Ella empieza a moverse más rápido. Toma mis piernas, las eleva, las cruza a la altura de los tobillos, las sostiene ágilmente con una mano y me penetra más profundo. Entra y sale. Yo comienzo a gemir, me abandono a ese placer sensacional que tanto quería y la busco, provocó con mis movimientos sentirla más. Busco que acaricie la parte de mi interior cercana al mítico punto «g», la próstata se hincha, es mi clítoris, mi gran estallido. Vuelve a colocar las piernas sobre sus hombros y me folla más fuerte. Se la oye gemir mientras cierra los ojos.

Luego me da mi polla con su mano para que la coja, para que me masturbe. Lo hago lentamente, pero elevó mi culo hacia arriba para buscar la presión de su polla sobre mi interior más excitable. Me masturbo lentamente, provocandome un placer que se expande y se estira.

Mi leche sube pidiendo salir

La contemplo follarme a través del espejo y me parece mentira que sea tan preciosa. Sus senos rebotan en el aire, su melena se mueve, sus ojos parpadean… Contemplo la excitante escena mientras mi leche sube por la polla pidiendo salir. Retraso el orgasmo todo lo que puedo, pero poco a poco llega. Está llegando, y ella me hunde, me parte, me inunda y me rompe sin piedad. Mientras si mano agita mi polla y el orgasmo ya es inevitable…

Estoy gritando y la leche se desparrama, alcanza su pecho y cae también sobre mi vientre. Oooooooooh, qué gran sensación, que hermosa esta mujer con polla, que maravillsas son las travestis de Lady Julia Barcelona. ¡Volveré, sin duda volveré!

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