Un piso con buenas vistas

Vivo en el centro de Barcelona, y estoy acostumbrado a guiris, gente bebida, abuelas con carrito de la compra… me encanta mi piso. 
En Barcelona la gente se mata por las terrazas, yo quería un primero que diera a una plaza, y si esta estaba cerca de una disco mejor… 
Los fines de semana, puedo espiar a las chicas bebiendo y con algo de suerte, al cierre de los bares, veo escenas tórridas… Barcelona es una maravilla.

El viernes pasado pero, me sorprendió lo que vi… dos preciosas chicas fumando y riendo como locas… eran dos bellezones, altas, delgadas, con pecho… una castaña y la otra morena, y como no, las dos vestían de forma extremada.
 Me costó bastante rato darme cuenta eran travestis. Eran tan femeninas, finas… rompían la idea que yo tenía de las travestis.

Era una gozada para mi poder observarlas, iba haciendo fotos con una Nikon antigua de mi padre… yo mismo revelaba luego mis carretes secretos. ¿Fetichista? ¿Voyeur?…
Como el piso estaba justo encima, podía oír la conversación:
–Catalina, a que no tienes valor de darle un beso al primer chico que te pida fuego!
–¿Que no? jajaaa!!
Siguieron a lo suyo, hasta que paso un chico bien joven que les pidió fuego, y la morena, ni corta ni perezosa le metió un morreo al pobre chaval que aún debe estar empalmado.

Las dos seguían a lo suyo, riendo y haciendo broma…
–Michelle, ahora te toca a ti… el que te pida fuego le haces una mamada!!
Yo no daba crédito!
–Si va!!! Que morro tienes… yo un beso como tu!
–aburrida…
–bueno, al que me pida fuego le preguntaré cual es su animal preferido, si me dice perro se la chupas tu, si me dice gato yo!
No había acabado la conversación que ya estaba bajando por las escaleras de casa… salí como un relámpago y ahí estaban, ignorando todo lo que sabía… el corazón me latía con tanta fuerza que pensaba notarían se movía el pecho debajo la camiseta…

Me acerqué, y sacando un cigarro pensé me iba a marear de nervios, de cerca las dos travestis aún eran mas guapas, debían tener unos 23 años, no llevaban sujetador y podía adivinar sus pezones con claridad…

–Tienes fuego, balbuceé…
–Claro precioso… se acercó y me pegó un morreo que casi me hace perder el conocimiento… nunca antes me había besado con una travesti… pensé nunca conocería una mujer tan bella y sexy como eran estas dos travestis.

–¿Cual es tu animal preferido?
 No podía creerlo… iba en serio…

–Me quedo con la inteligencia del gato y la fidelidad del perro– No se ni de donde me salió esta frase… a que había venido esto… Las dos travestis se quedaron descolocadas mirándome… la morena, Catalina le dijo algo al oído a la rubia… se rieron y mordieron un poco el labio.
Catalina empezó a bailar de forma sugerente delante de Michelle, mientras esta le sobaba el culo, los pechos y reía como una loca… luego Viky le bajo la camiseta a Michelle hasta mostrar su pezón y empezó a chupárselo… mientras con la mano se tocaba sus tetas…
–Ven nene, es tu día de suerte…

Me acerqué y empezamos a besarnos los tres a la vez, recuerdo el calor de sus bocas y las tres lenguas peleando a la vez… no me di ni cuenta y ya tenía una mano sobándome el culo dentro del pantalón y otra por delante buscando bajo la bragueta… estaba tan confundido como excitado… me paré un segundo… ahí estaba yo, ante dos travestis absolutamente bellas con ganas de fiesta…
Catalina puso una tejana en el suelo y se arrodillo ante mi cruzando sus manos tras su espalda… Michelle me acercó hasta poner mi paquete frente a su boca mientras me pegaba morreos increíbles… me desabrochó el pantalón, me lo bajó en medio del parque de la nocturna Barcelona y salió mi polla toda erecta dándole un golpe a la preciosa cara angelical de Catalina, quien en lugar de enfadarse sonrió y sin las manos que mantenía en la espalda como esposadas empezó a luchar por meterse mi polla en su boca… La sensación húmeda y de calor al entrar en su boca fue especial, única, creo que nunca hasta estar con una travesti había sentido esa sensación…
empezó a chupar como loca… directamente a saco, sin preliminares… el sonido era escandaloso y las babas bajando por su cuello y empapando su preciosa camiseta me ponían loco… 
Entonces Michelle, la cogió por el pelo y la obligó a chupar aun mas fuerte… Le metía entera la polla y no es pequeña… parecían mas excitadas que yo…

En estas Michelle también se arrodillo, pero detrás mío… y mientras la una me daba el alma por delante, la otra empezó a robármela por detrás… nunca antes me habían hecho nada así…
Exploté! Me corrí como un loco, me corrí brutalmente fuerte y no me había dado tiempo ni de advertir a Catalina, quien se trago todo mi semen como quien da un sorbo de agua…

Las piernas me temblaban… no podía creer lo que acababa de vivir… podía sentir como la sangre salía bombeada de mi corazón y pasaba por todo mi cuerpo…
 El mejor orgasmo de mi vida…
–Te gustó dijo Catalina.
–Si… dije medio muerto, medio hipnotizado.–Pues ese era el perro, ahora falta el gato–dijo Michelle mientras se arrodillaba delante mío…