Solo en casa

Barcelona me encanta, pero siempre me tengo que quedar solo. Todos mis amigos estaban de vacaciones, y me había quedado solo en Barcelona. La verdad es que estaba asqueado.

Acompañé a mi amigo Hugo a la estación de Sants, en pleno Eixample de Barcelona. No tenía nada que hacer y para quedarme aburrido en casa, preferí hacerle compañía tomando una cerveza a modo colega.

-¡Vaya mierda! Le dije… otra vez solo.
-Bueno, mierda porque tu quieres… Aprovecha para hacer algo estos días.
-¿Como que? Tu que te vas de ruta gastronómica por el norte… ¡me dices a mi!
-Siempre se puede dar la vuelta, date una oportunidad para hacer aquello que nunca te has atrevido.

Se fue, y ahí me quedé plantado con mi cara de tonto… Que insinuaba este caraculo…
Salí de la estación y en la calle vi un grupo de chicos musculosos de fiesta acompañados de una exuberante mujer…

Que tendrán los gay que siempre se llevan a las más guapas… me fijé mejor, era una travesti.
No podía dejar de mirar. Me quedé ido un buen rato. Ya tenía mi plan, ya tenía en que atreverme.

Eran las diez de la noche y ya había cenado. Algo ligero… Me duché y me preparé un cubata de Ballantine’s cola como antes. Mis mejores fiestas siempre han ido acompañadas de Ballantine’s. Ahora está de moda el Gintonic con aliños, hasta alguno sabe a Salmorejo, pero en mis años mozos, el Ballantine’s era lo más. No iba a cambiar ahora.

Cogí mi cubata y me senté en el sofá enfrente el televisor. Hora de motivarnos… Ramstein, Prodigy… ¡Ya estaba listo!
Salí a la calle, no sin antes beberme un segundo cubata de un trago. Sabía lo que quería. Quería quemar la noche de Barcelona y acabar follando con una travesti. Fui por todos los bares como loco, y no fue hasta el tercero que por fin encontré lo que buscaba… tres travestis espectaculares en la barra del bar tomando chupitos.

Yo ya estaba arriba así que no me anduve con rodeos y fui a hablar con ellas.

-Buenas noches señoritas… ¿Podría invitarles a un chupito?
-¡Claro amor! Me contestó la más alta de todas… me miró sensual… pienso aún tendré mi punto.

Tomamos 2, 3, 4 chupitos, y había pasado de estar curioso a estar enamorado… como podían ser tan simpáticas, locas, divertidas… y sexys…

Eso solo lo encuentras en Barcelona… Travestis preciosas solas bebiendo en una esquina del Eixample.

A la hora, me preguntaron por mis verdaderas intenciones, yo les conté que nunca me había atrevido a hablar con una travesti, y esa noche era la mía.

Me miraron con cara de gatitas… la rubia, de altura media y enormes pechos me contestó:

-Que pena, si en lugar de hablar el objetivo hubiera sido el follarte una, dos o tres travestis, creo que con lo lindo que eres hoy lo hubieras logrado… ¡Dios!!!!! Se me empalmó la polla de golpe y me puse colorado como un tomate… La sangre no sabía si subir o bajar… Y mi corazón latía a 2000 por hora.

-¿Como?

-La más pequeñita, morena de ojos miel me acerco la lengua a la oreja y mientras me sujetaba con la mano mi recién empalmada polla me susurró: -Estamos calientes y hoy te vamos a follar…

Yo ya no sabía donde mirar, sin saliva, sin aire, sin valor… Las tres empezaron a sobarme y besarme en medio del bar, se besaban entre ellas, me besaban, sentía una lengua, luego otra, una mano, luego otra, el paquete, mi culo, mi cuello…

No entendía nada, no sabía donde estaba, mis manos pasaban de pechos a labios calientes que me succionaban los dedos…
De repente se hizo la calma y la más alta me susurro al oído:

-Esto es Barcelona y somos travestis, pero no hay que pasarse… Vamos a nuestro piso.

Continuara…