Practicar sexo en público

No solo los adolescentes se han dejado llevar por la pasión y a lo largo de su vida por un calentón en plena calle. ¿Por qué nos excita tanto practicar sexo en lugares públicos?.

Hay quienes encuentran que una suite en un hotel o una habitación de cualquier otro lugar no es un sitio tan estimulante para mantener sexo como lo puede ser el probador de una tienda o un ascensor, por ejemplo, así que el escenario donde se desarrolla la acción también cuenta y tiene suma importancia a la hora de mantener relaciones sexuales con travestis.

Practicar sexo en lugares públicos es una fantasía que tienen un porcentaje muy elevado de hombres y mujeres, y así lo avalan múltiples profesionales de la sexología y además según se avanza en la edad, la imaginación comienza a ir por otros lugares y se lleva más lo de disfrazarse y buscar novedades.

Para algunos mantener relaciones en lugares públicos es una necesidad, pues no disponen de sitio propio, en cambio para otros es una modalidad más de sexualidad uniendo el exhibicionismo y el voyerismo, esto le añade un morbo y excitación, el riesgo de poder ser pillado infraganti.

En la actualidad se utiliza el término dogging para denominar el sexo en lugares públicos. Este término proviene de la palabra “dog” (perro, en inglés), y se refiere al hecho de que los canes se lo montan en plena calle sin ningún tipo de complejos. Los aficionados a esta práctica si viven en zonas rurales lo tiene fácil, pero la gran ciudad ofrece numerosos escenarios excitantes: vagones de metro vacíos, ascensores, edificios abandonados, cabinas de fotomatón, museos poco frecuentados, cines solitarios, etc…

La práctica del dogging se ha convertido en una moda, especialmente en el Reino Unido, EEUU y Canadá, tal vez por la crisis, o por los problemas de la vivienda o por la precariedad. Algo cada vez más sencillo de organizar gracias a Internet y también a las redes sociales. Podemos encontrar grupos y páginas web, donde quienes llevan a cabo estas prácticas pueden intercambiar impresiones, obtener información sobre lugares donde llevar a cabo sus fantasías e incluso visionar vídeos.

Lo más habitual entre quienes quedan es tener un coche y citarse en un parque o cualquier zona que esté lejos del gran público. Hay quienes van a practicar sexo y ser vistos, en cambio otros van tan solo a mirar,  también pueden darse casos de intercambios de pareja e incluso de participación por parte del público, para participar existe todo un código de señales. Para informar a quienes ronden el lugar que uno es dogger, se deben encender las luces interiores y exteriores del coche de forma intermitente; si por ejemplo una pareja mantiene la luz encendida en el interior del coche es porque desean ser observados; entreabrir una ventanilla se considera una invitación a acercarse, e incluso puede ser que a tocar, y si se abre una puerta quiere decir adelante, pueden participar.

Si hay un sitio por excelencia para la práctica del doggin es el coche porque ofrece resguardo contra las inclemencias del tiempo y seguridad, pero en cambio sigue manteniendo un nivel de exposición adecuado y deseado.

Muchas personas viven en un piso compartido donde los dueños imponen unas estrictas prohibiciones, de entre las más frecuentes no traer parejas, ni animales a casa. A veces estas personas llevan a cabo sus relaciones sexuales en lugares públicos, invitados por las restricciones a las que se encuentran sometidos.

Aunque lo habitual y sin duda lo más cómodo es el sexo en la intimidad de una habitación o en nuestro hogar, existe como fantasía recurrente para muchas personas el sexo en lugares públicos, que además puede resultar muy divertido y excitante. Pero para poder disfrutar realmente de estos encuentros y a la misma vez mantener nuestra seguridad, es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones o consejos para tener sexo en lugares públicos sin riesgos.

  • Puede ser realmente excitante mantener sexo en lugares públicos, pero es muy importante que no olvidemos que el hecho de ser descubiertos puede traer consecuencias. Según el lugar donde lo hagamos, podemos acabar teniendo que dar explicaciones a la policía, o tal vez podamos ser fotografiados o incluso grabados por un extraño. Por todo ello si queremos garantizamos el disfrute sin tener que enfrentar mayores complicaciones debemos procurar que la discreción sea importante.
  • Lo que hace que sea tan atractivo que tener sexo en un lugar público como el baño de un restaurante, el probador de una tienda, o el aparcamiento de un centro comercial es la posibilidad de ser descubiertos, pero en el fondo, en realidad ninguno de nosotros quiere que eso suceda. Por ese motivo este tipo de encuentros son para ir directo al grano, cuando se tiene sexo en lugares públicos, los juegos previos no suelen practicarse, la excitación proviene de la emoción del momento y posible ilegalidad de lo que se está haciendo.
  • Es recomendable optar por posturas sexuales para espacios pequeños las cuales  no impliquen demasiada maniobra. También es una recomendación oportuna estar semi-desnudos, sin desvestirse por completo y que el encuentro debe ser explosivo pero breve.
  • Cuando hablamos de discreción también incluimos en esta el control de nuestros gritos, nuestros gemidos y nuestra respiración. Evitar hacer ruidosque puedan atraigan la atención de los otros
  • Poner atención a la higiene. Si la decisión es tener sexo en un baño público, hay que fijarse en el tipo de superficies en las que nos vamos a apoyar y dejarlo todo limpio al terminar. Esto mismo también es aplicable a otros espacios como ascensores, probadores, cines, etc.

Giselle Travesti Barcelona

No olvidemos la excitación que genera lo prohibido y como puede ser de divertido tener sexo en un lugar en el que se supone que no deberíamos hacerlo.

Cada vez menos la manifestación pública del comportamiento sexual provoca pudor en quien comete la acción, esta es más una sensación del observador involuntario.

Algunos sexólogos opinan que nos hemos vuelto demasiado permisivos, tan tolerantes que aceptamos comportamientos que no son normales. Pues argumentan que nadie no está obligado a ver algo que no quiere y en cambio hay ciertas personas muy indiscretas, que todo tiene un límite y que hacer el amor en un lugar público es cuestionable, pero en cambio en la actualidad ya nadie se atreve a llamar la atención, da miedo protestar porque lo políticamente correcto es admitirlo todo.

Hoy en día el sexo es motivo de alardeo, ha dejado de ser algo íntimo, no hay educación en el pudor, ¿Y cómo se puede cuestionar algo que se ve como norma?.

Respecto a los límites legales sobre el sexo en público, el único artículo del código penal que prohíbe comportamientos sexuales públicos, es el delito de exhibicionismo y provocación sexual. El cual sanciona si la acción ocurre ante menores o incapaces, y también debe tratarse de una exhibición obscena, o sea, en la que se muestren los genitales.