Mi amigo Marcelo

Tardes de terraza en Barcelona

Tengo un amigo que siempre está chinchando… Por las tardes, cuando el sol aún calienta las mesas de las terrazas, quedamos con mis amigos de toda la vida en el bar debajo de casa, en pleno Eixample barcelonés.

Marcelo, mi amigo, como siempre, empezó a pinchar al personal… Tu estas casado y seguro que no follas… Que si tú te vas a vivir fuera de Barcelona porque así no ves a mujeres… tu si en verdad eres un cobarde porque querías hacer esto y no lo otro…

Una verdad incomoda

Y claro, al final, mi amigo Jesús se cansó, y muy borde le soltó: –Tu calla, porque sólo ves mierda en los demás, cuando eres un ruin incapaz de afrontar tu propia vida. Se hizo un silencio enorme, parecía que Barcelona había enmudecido entera. Marcelo, quedo callado, casi pálido, parece que no es lo mismo criticar a que te critiquen…

–¿Todos pensáis igual? Y claro… Quien siembra vientos… –Si– Contestamos todos.

Liada esta… Marcelo se hundió. ¿Y en que me engaño?

Jesús, que había empezado muy fuerte, cambio el tono y muy suave le hablo de lo que todos hablábamos cuando el no estaba:
–Marcelo, a mí me da igual, pero es obvio que no te llenan las mujeres, buscas algo más pero no te atreves a dar el paso…
–¿Como? ¿Yo? ¡Si no soy marica! Gritaba Marcelo todo rojo.
–No digo eso, digo que no te llenan las mujeres y no exploras más posibilidades.
–¿Como cuales?
–Las travestis por ejemplo. Ahí Marcelo callo y se quedo pensativo
–Mira, yo tengo varias amigas trans, y se que miras sus perfiles en Facebook, que esto se sabe… ¿Porque no quedas un día con ellas?

Momento de aceptar las cosas

Marcelo, estaba totalmente fuera de juego, pero se le veía relajado, aceptando.

–Yo si quieres te presento una para que la conozcas y dios dirá! Si no es nada malo.

Marcelo levanto la mirada y con voy suave le pregunto:

–¿Y si no le gusto? ¿Y si me critican?
–Bueno, esto es Barcelona, aquí la gente es muy abierta y tolerante, además las travestis no tienen nada malo, son solo prejuicios.

Una cita muy esperada

Al cabo de unos días, Marcelo quedo con Luana Piano, una preciosa venezolana trans que trabaja en un centro de masajes en Barcelona, Ladyjulia Trabestis, y por lo que me consta, está muy pero que muy contento.

Ahora ya no critica a los demás, está más relajado y en paz consigo mismo.

–¿Lo mejor? Me dijo ayer. ¡El sexo! Nunca antes había follado con una trans… Uno oye eso de quien la chupará mejor… Y no quiero parecer ordinario, pero me hace cada mamada que me quedo sin respirar!!

Jajaja!! No sigas, mejor me lo cuentas otro día, y mientras le hago unas fotos para mi blog!

 

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