Ladyjulia, referente de masajistas travestis

Era mi primer crucero, me subí a bordo con tanta ilusión, tantas expectativas y tanto por descubrir, que hacía tiempo que no me sentía con vibraciones así de positivas.

Como pretendía repetir en breve si la experiencia era buena, me decidí por contratar un viaje de pocos días, un itinerario corto de tan solo una semana en el que poder conocer un poco mejor el mediterráneo. Todo lo que me pareció interesante tenía como puerto de salida Barcelona, y ciertamente me provocaba conocer también la ciudad, e incluso porque no instalarme un par de días antes de partir y así disfrutar de más tiempo en la ciudad de partida.

Tengo por costumbre documentarme antes de irme de viaje, pero en este caso no lo hice así, pues muchos de mis amigos habían visitado Barcelona con anterioridad y me advirtieron sobre lo mucho que podía hacer y ver en la ciudad. Y sobre el resto de los puertos, la propia organización del crucero me iba a facilitar la información necesaria.

Lo que si leí, fue el folleto informativo de todos los servicios incluidos a bordo: Cena formal con el capitán en el comedor central, camarote con servicio de mayordomo veinticuatro horas, buffet libre durante todo el día, acceso a piscinas…pero observe que habían servicios que se facturaban como extras y que parecían ser muy atractivos.

Lo que más me llamó la atención era una carta de masajes eróticos en la que se ofrecían una cantidad de masajes tan variopintos y de tal combinación entre productos relajantes y maneras de realizarlos, que pensé: -Si algo a lo que no puedo renunciar en unas vacaciones es a que me hagan un buen masaje-.

Fue tal la curiosidad despertada al respecto, que empecé a buscar información sobre cómo se realizaban los diferentes masajes y cuál de ellos me podía parecer más interesante.

Encontré diversidad de masajes, diversidad en técnicas y en instrumentos de relajación, todas ofreciendo como propósito el alivio de las tensiones físicas y emocionales. Pero buscaba algo diferente, algo especial como consideraba que se merecían unas vacaciones bien hechas, y sí, lo encontré, algo que ni siquiera sabía de su existencia y que me sedujo con su propuesta.

Se trataba de un lugar, referente en la ciudad condal, por su calidad y experiencia en el sector que lo garantizaba como un lugar de lujo, eran masajes efectuados por travestis, el lugar se llamaba “Ladyjulia Travestis“. La profesionalidad y el erotismo de las travestis de Ladyjulia ofrecían la explosión de cada uno y todos los sentidos, para así trasladarte a un mundo donde el placer es el protagonista, todo en un ambiente de erotismo y sensualidad con una cálida atmósfera de gran intensidad. Travestis masajistas, especializadas en masajear mediante suaves movimientos, presiones en determinadas zonas, caricias deslizándose por todo el cuerpo, y procurando una estimulación por todas las partes erógenas, despertando así emociones muy placenteras, alcanzando el máximo nivel de bienestar.

Esa propuesta de dejarse cautivar y envolverse por el placer, a través de la exploración sensorial más gratificante, siendo además una terapia física y emocional que me parecía tan eficaz, me ofrecía alcanzar el éxtasis total en una completa sintonía y armonía, con profesionalidad y en un ambiente de erotismo y paz. Estaba claro, quedó decidido, mi puerto de salida, mi primera vez en Barcelona, inevitablemente conllevaría una visita a Ladyjulia Travestis.