Juventud divino tesoro

Hacía mucho que había dejado atrás las noches de copas y discoteca… Creo que ahora ya estaba oficialmente en el saco de los puretas… No me importaba. Aprender a valorar una noche de viernes en casa, aún viviendo en una ciudad tan increíble como Barcelona.

Ahora tenía una nueva rutina… preparar una buena cena, arreglar la casa y ver una buena peli… Quien me iba a decir a mi, que el último viernes me saldría mal, mal según mis planes…

Al salir del trabajo, en una oficina de diseño gráfico, me dirigí a la Boqueria de Barcelona, pues a media tarde del viernes encuentras buenas gangas. Compré una preciosa pieza de merluza… me haría un cogote a la Kosquera… me faltaban ajos.

En la parada de la fruta, me atendió una preciosa chica… digo preciosa y me quedo corto. Morena, ojos marrones de hechicera, un cuerpo de bailarina y dos atributos que parecían esculpidos en piedra. Bendita juventud. Cuantos años podía tener… realmente era joven. Yo como un depravado mirándola…

-Perdona, te puedo ayudar en algo? -Si claro, necesito ajo.

-¿Vampiros?

-¿Como?

-Jajaaja!! Que si tienes miedo de los vampiros…

Encima de joven y guapa era simpática.

-no, no… Cogote de merluza.

-jajaajaja!! Perdóname, me cojo demasiadas confianzas.

No entendía, porque hablaba conmigo tan alegre… que bonita.

Mientras cogía los ajos, tuvo que inclinar el cuerpo hacia adelante mostrándome su escote… que maravilla! Tenía esos pechos que por mas fuerte que aprietes siempre siguen intactos.

Ella sonriendo me acerco la bolsa con dos cabezas de ajo.

-¿Que te debo? -La cena- ¿Como?

-Nada, tu pones la merluza y yo el ajo… ¿es justo no?

Un escalofrío recorrió mi cuerpo… ¿como? ¿cena? ¿joven? ¿que?

-Mira… Salió de la parada y se acerco con su móvil. Que sorpresa cuando vi como iba vestida… estaba trabajando con un tutút… jajaa…

Se dio cuenta de que le miraba el tutút y se rió.

-¿No te gusta?

-¡Mucho! Exclame…

-Mira… continuó

-Apunta aquí tu teléfono, te mando un whats y tu me pones la localización de tu casa y la hora de la cita… ¿si?

Definitivamente me había vuelto loco, ¿una preciosa chiquilla se había autoinvitado para cenar en mi casa?

-¡Claro!! le dije… ¿pero porque querría? que tenía yo de interesante para ella…

-¿Porque?. Le pregunté sin yo quererlo.

-Porque me gustas… se acercó y me mordió un poco el labio inferior. -Esta noche más.

Me giré y me fui sin entender nada, sin respirar, sin pensar…

La semana que viene sabremos más sobre nuestra dependienta travesti…

¿Imaginará nuestro protagonista “pureta” el sectreto de nuestra joven trans?
¿Como reaccionara al saber que debajo del tutut tine sorpresa?
¿Es Barcelona la capital de la tolerancia?
¿Se puede ser travesti y que te gusten los ajos?

Continuará…