Zonas erógenas del cuerpo humano

¿Que es una zona erógena?

Una zona erógena es un área en el cuerpo que puede producir excitación sexual o bien que son sensibles a esta, cuando son palpadas o acariciadas. Las zonas erógenas se encuentran repartidas por todo el cuerpo y son numerosas, la mayoría de estas zonas erógenas son comunes a todas las personas, por ejemplo los genitales o la boca. Pero también hay zonas propias de cada género, como por ejemplo en el hombre, el pene y los testículos, o en las mujeres los senos y el clítoris.

Las sensibilidad puede ser mayor o menor en unas zonas u otras, pero para cada persona es diferente, debido a las características propias de su cuerpo, o sus preferencias y su historia personal.

Ernst Gräfenberg un ginecólogo alemán, (que fue quien por primera vez describió el punto G, una importante zona erógena de la mujer) afirmó que el cuerpo femenino tenía la capacidad de experimentar diversas sensaciones placenteras en toda su extensión. Son tantas y tan diversas las zonas de placer, que casi se podría afirmar que cualquier parte del cuerpo humano, es susceptible de provocar una respuesta sexual.

La razón del porque esto es así, la encontramos en que el órgano del sentido del tacto, es la piel y nuestro cuerpo está recubierto por esta y además es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. La piel la conforma millones de terminaciones nerviosas a través de las cuales podemos sentir y ser conscientes de las sensaciones de placer, dolor, aspereza, suavidad, frío, calor, contacto, presión, sequedad y humedad, además de otras discriminaciones.

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El sentido del tacto, cuenta con unos receptores que nos dota de gran riqueza sensorial, estos receptores son los que hacen posible que sintamos y percibamos una suave caricia, o un contacto intenso y sublime al mantener un buen encuentro sexual.

Podríamos decir que todo el cuerpo es en potencia, una gran zona erógena, ya que en él se encuentran repartidas millones de células receptoras. En el sentido del tacto podemos encontrar componentes de igual importancia, como lo son el físico y el emocional.

Si conocemos cuáles son las principales zonas erógenas, podremos experimentar por nosotros mismos con más facilidad, cuál es nuestro nivel de sensibilidad en cada una de ellas, descubrir y aprender cuáles tocar cuando acaricias con ternura, o cuáles te inundan de sensualidad al tocar o bien ser tocado en ellas, y también cuáles de estas zonas dejaras exclusivamente para tus encuentros sexuales.

Hagamos un breve repaso de las zonas erógenas comunes entre hombres y mujeres:

Cabello y cabeza: Acariciar el cabello, tocar la cabeza y dar un masaje por toda la zona craneal, es muy relajante.

Las orejas: Son una zona muy sensible, en especialmente al contacto con la boca por la parte externa, en especial el lóbulo de la oreja y cuando son momentos de una pasión más intensa se puede estimular la abertura del oído con la lengua.
Para añadir una mayor excitación sexual se pueden utilizar palabras cariñosas y susurros suaves.

El cuello, la nuca y los hombros: Tienen un fuerte poder erótico los besos en estas zonas y se pueden combinar con mordiscos suaves y pausados.

El pecho y los brazos: El pecho es una zona de gran importancia para casi todos los hombres. Si se besa y acaricia el pecho por toda su superficie con suavidad y firmeza, el resultado puede llegar a ser muy placentero.

El abdomen: Es el área que se encuentra entre el ombligo y el hueso púbico, tiene gran sensibilidad a la estimulación erótica, y de alguna manera es el anticipo al contacto con los genitales.

La espalda: Si dividimos la espalda en varias partes, la más baja de la espalda, por encima del hueso sacro, es una área que puede ser masajeada con los dedos, o simplemente con la palma de las manos y la boca, hasta ir desplazándose a los glúteos.

La Ingle: Acariciar esta zona, por su proximidad a los genitales puede ser muy estimulante, es la zona donde se une el muslo con el tronco del cuerpo., mejor si se acaricia antes de tocar el pene, generando el deseo de ser tocado en los genitales.

Los muslos y piernas: Los muslos y las piernas son sensibles a las caricias y besos especialmente en la zona interior de ellos, ahí la piel es más suave y sensible.

Los glúteos: Cuando la excitación se encuentre en su punto álgido, se pueden llevar a cabo los contactos más fuertes, como por ejemplo pequeños pellizcos y masajes con firmeza en la zona, e incluso una palmada en la nalga de manera oportuna puede ser muy excitante y erótica.

El ano: El ano es una zona que tiene numerosas terminaciones nerviosas, pero aún así, muchos hombres evitan las caricias en él, pues lo consideran una falta de higiene, y también por temor al dolor o incluso a crear una confusión y que sea considerada una conducta homosexual.

Zonas exclusivas del hombre:

El pene: Se encuentra lleno de terminaciones nerviosas, por ello es un órgano sumamente sensible a la excitación y estimulación sexual.

El escroto y los testículos: Ambos son muy receptivos, se les puede proporcionar caricias suaves con las manos, la boca y la lengua. También se puede con delicadeza tirar de la piel del escroto o poner los testículos entre las manos.

El perineo: Esta zona se encuentra entre el escroto y el ano. Al acariciarla estás acariciando o dando un masaje la próstata, también conocida como el punto G masculino, y a parte de la base del pene.