En el ascensor con Diana

Cuando me quede atrapado en el ascensor de casa de mi madre, pensé que era un autentico desgraciado. Llevaba un día nefasto, corriendo sin llegar a nada y recibiendo hostias por doquier. Mi mujer por olvidarme de no se que, mi jefe por un trabajo suyo que le tuve que hacer que no le gustaba, la dueña del bar porque no le traje un móvil viejo que le había prometido… Día aciago donde los haya…

La visita a casa de mi madre los jueves, parecía lo único que podía salvarme, ella si me trata bien, me cocina mis platos preferidos y durante una hora nadie me molesta. Pero ni así, en esta Barcelona, los pisos viejos tienen ascensores viejos… Y nos quedamos atrapados entre el segundo y el tercero.

Estaba tan cabreado, iba tan acelerado, que ni siquiera me había fijado en que tenia compañía en el ascensor, justo otra de las particularidades de esta, nuestra Barcelona, una fantástica travesti.

A primera vista ni lo habría dicho, era una travesti tan femenina, la cara era de niña y el cuerpo, bueno, ahí entendí que era travesti, pues sus senos deslumbraban por un vestido mas corto que el abrigo.
Ella me pregunto si era normal, me gire y me quede sin palabras, solo podía mirarla fijamente a los ojos, intentando adivinar el resto de su cuerpo. Como podía existir criatura tan hermosa.

-¿Crees que es peligroso? Me asusto fácilmente…
Seguía boquiabierto mirando esos ojos de travesti angelical.
-¿Perdona? Si, si, quiero decir, no pasa nada. En Barcelona los ascensores fallan a menudo, y baje mi cabeza cual chaval de 15 años, eso si, aproveche para repasarla…

Unos 20 años, pecho generosos, cintura fina y piernas largas, se veía tonificada, seguro que iba al gimnasio… Dios, solo imaginármela en mallas me volvía loco.
-¿Crees nos rescataran?
-No te preocupes, llamo a mi madre que avise a mantenimiento, pasa a menudo.
– Vale, por cierto, mi nombre es Diana, soy nueva en Barcelona. Y me sonrió… En ese momento mi corazón empezó a latir, ni siquiera había podido mirar bien su cuerpo, pero su perfume, el saber de su cuerpo… Empecé a ponerme rojo…
-¡La llamo!
Avise a mi madre por el móvil y me confirmo vendrían para allí, ella no esta bien de la cadera, me esperaría en casa…
En ese momento, empecé a sentir que mi día quizás no era tan malo… Tenia 30′ para estar a solas con la travesti mas increíble que había visto en mi vida, y también la única…

Ella al ver me ponía rojo, me dijo que también tenia calor… Poco imaginaba eso implicaba quitarse el abrigo.
-¡Dios! -exclame, y ella se giro sonriendo… Me quise morir, pero es que su cuerpo… Tenia un culo redondo, que el vestido de licra dibujaba a la perfección, podía ver su tanga con claridad, y el pecho era ¡increíble!  ¡Dios! ¡Si dios! Si eso es una travesti… ¡Que ciego he estado toda mi vida!
-¿Un poco corta quizás? Jajaja Perdona, es que no soporto la ropa, si por mi fuera iría todo el día en pelotas…
-No, no es nada, que eres preciosa. -Ni yo entendía como le había dicho lo primero ni lo segundo… ¡Quería morir!
-Gracias guapo, ¿estaremos seguros aquí?
-Si, es sólo que tienen que desbloquearlo, es muy antiguo.
-Al menos tiene banco. -Y es que era esos ascensores de madera con banqueta.
Yo no paraba de temblar, ella lo noto…

-¿Estas bien? -Si, solo que nunca antes… -Nunca antes habías quedado atrapado en un ascensor o conocido una travesti? Mis temblores se volvieron mas fuertes, me puse tan rojo que pensaba explotaría… -Siéntate chico…

Así nos sentamos los dos en la banqueta, me hizo quitar mi abrigo también, ¿mi camisa más gastada? Si, esa llevaba… Pero no creo se fijara en eso. Porque iba a fijarse en mi.

-Guapo, las travestis somos normales, no tienes de que temer no te voy a comer.

Me dijo con una voz tan dulce que me hizo dudar.

-Perdona, no es por eso, llevo un día fatal y creo que me ha dado un golpe de calor -Claro-dijo ella con sorna- Vamos a ver como lo arreglamos. Acerco su cara a mi frente y empezó a soplarme con delicadeza, mis vistas eran exclusivamente de sus dos pechos, me concentre al máximo, quería recordar cada forma, cada peca de su pecho, era una diosa y la podía mirar sin ser descubierto.

-¿Mejor?-Si, gracias…-Entonces sigo.

Giro levemente su cuerpo y volvió a soplar por mi frente, empezó a bajar por mis mejillas, mi nuca, mis labios, ahí se detuvo y me miro fijamente a los ojos. De repente fui consciente estaba toralmente empalmado. Y ni siquiera me había tocado.

Después de unos segundos maravillosos donde nos quedamos con las miradas atrapadas, empezó a desabrocharme mi mierda de camisa vieja, mientras mi corazón latía como una bomba… Y siguió soplando, suave y delicadamente, estiro los bordes y la libero del pantalón para poderla abrir del todo.

-Mejor? -Si.

No podía ni hablar, no me gusta me vean desnudo porque se estoy pasado de peso, pero en ese momento nada me importaba…

Siguió soplando, los pezones, las axilas, la junta del pantalón… Me volvió a mirar.
-¿Sigo?

No tenia ni idea que significaba es sigo, pero -¡Si!!!
Me desabrocho el cinturón, el pantalón y de un solo movimiento me dejo sentado con las partes al aire. Totalmente empalmado.

Ella, sentada de rodillas, pero dominando la situación. Me miro la polla fijamente, luego me miro.
Soplo lentamente, casi de forma imperceptible mi glande, pensaba me iba a estallar… Poco a poco con mas intensidad, fue bajando hasta soplarme los huevos y volvió a subir.
Tenia la polla tan dura que parecía de hierro… Iba a morir, podía notar la sangre como llegaba a ella de forma violenta.

-¿Sigo?
-¡Por favor!!

Abrió la boca, y en un solo movimiento se introdujo toda la polla hirviendo, cual herrero mete la espada quemando en el agua…
Fue la sensación mejor que he tenido en toda mi vida. Quería morir, pero de placer… Des de la primera vez que una chica me hizo una paja que no me sentía igual. Ella, sin sacársela de la boca me miro, y entonces si fue retirándola poco a poco de su boca.

-¿Sigo? Me dijo con un hilo de saliva que aun mantenía unida su boca con mi polla.
-¡Mátame ya!

Escupió fuertemente en mi pene y empezó a chuparlo esta vez con tanto vigor y violencia que pensaba me la iba a arrancar… Mientras con las manos se bajaba el vestido y puede por fin ver sus pechos relucientes… ¡Demasiado para mi!!

Intentaba no mirar su culo reflejado en el espejo, sus tetas llenas de la saliva que le brotaba de la boca, sus ojos de sexo insaciable… Era imposible aguantar… Notaba me subía el riego en la polla, iba a explotar, y ella, como si lo supiera, en el momento justo la saco y espero saliera toda la leche en su cara.
-¡Dios!- repetí…
-Vaya, gracias- nunca me lo habían dicho dos veces… Sonrió, se lamio la leche sensualmente y me beso.

Creo que jamás en mi vida fui tan feliz.

-¡Hola! ¿Hay alguien? -empezaron a gritar los técnicos.
Ni conteste, para que, estaba en el paraíso mas absoluto.

-Dime, sabes si Ladyjulia queda muy lejos de aquí?  He venido a Barcelona para hacer masajes y me han dicho que Ladyjulia es el mejor local de masajes… Tampoco respondí, para que, estaba en el paraíso… Pero, me guarde el nombre por si acaso…

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